Llevo quince días en Madrid, y ya tengo montado un sistema de ecuaciones con demasiadas incógnitas a resolver. Llevo mucho tiempo de vacaciones, y este es el primer domingo auténtico, de esos que deseas que no existiesen. Días absurdos con demasiadas cosas que hacer y las escasas ganas para llevarlas a cabo. Pero si queda alguna duda de por qué se nota que hoy es domingo, es por la reflexión correspondiente después de las locuras cometidas en sábado noche.
Sin embargo ahí estás. Detrás de un largo viaje. Con tus ojos oscuros, intimidándome e invitándome a verte. Dejaría que pasase cualquier cosa, solo por verte feliz. Distancia y celos... Buscando en otros besos, que no son nuestros besos. Porque al fin y al cabo, son besos, y los besos no pueden recorrer cientos de kilómetros de distancia.
Sin embargo, el portador lo hará. Hará lo posible por poder regalarte el mejor, el mejor de todos. Y tendremos un momento para los dos, para compartir una noche y no olvidar aunque pasen mil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario